El primer ministro británico se ve envuelto en una nueva polémica por un nombramiento
El primer ministro británico, Keir Starmer, ya debilitado por el caso Epstein-Mandelson, tuvo que defenderse el miércoles en el Parlamento por la amistad de un antiguo colaborador suyo con un exdiputado condenado por posesión de imágenes pornográficas de menores.
El director de comunicación de Starmer hasta marzo de 2025, Matthew Doyle, a quien el primer ministro nombró miembro de la Cámara de los Lores en diciembre, fue suspendido del Partido Laborista esta semana tras revelarse sus vínculos con un antiguo cargo de dicha formación política, condenado en dos ocasiones por posesión de material pornográfico.
Doyle había participado en la campaña electoral del escocés Sean Morton, en 2017, después de que el exdiputado fuera imputado en 2016 por dichos hechos.
Morton había sido suspendido del Partido Laborista, pero se presentó en aquella ocasión como independiente.
El martes, Doyle se disculpó y reconoció que no haber retirado su apoyo a Morton tras su imputación fue "una clara falta de criterio".
El político escocés fue condenado en 2018 a realizar 140 horas de trabajo no remunerado para la comunidad y estuvo bajo supervisión judicial durante tres años.
Morton volvió a ser condenado en 2025, esta vez a 16 meses de prisión, por los mismos hechos.
Interpelado en el Parlamento y abucheado por la oposición el miércoles durante la sesión semanal de preguntas al primer ministro, Starmer se defendió afirmando que su antiguo director de comunicación "no proporcionó una información completa" cuando fue nombrado.
El caso llega en el peor momento para Starmer, ya afectado por el escándalo sobre su decisión, a finales de 2024, de nombrar como embajador en Washington a Peter Mandelson, pese a que este había tenido vínculos probados con el delincuente sexual Jeffrey Epstein, fallecido en prisión en 2019.
Starmer asegura que no conocía "la magnitud" de esos vínculos en el momento de nombrar a Mandelson, que fue destituido en septiembre de 2025.
La líder de la oposición conservadora, Kemi Badenoch, sostuvo que las acusaciones contra Doyle habían sido difundidas por la prensa antes de su nombramiento y acusó a Starmer de no querer "asumir sus responsabilidades".
H.Campbell--CT